Jonathan Menkos

96. Tributo a don Alfredo Guerra-Borges

El pasado 7 de enero, el Estado de Guatemala por medio de su Cancillería entregó a don Alfredo Guerra-Borges la Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz por todas las contribuciones académicas y profesionales que ha hecho en los últimos cincuenta años y que lo convierten en uno de los pensadores latinoamericanos más destacados y prolíficos de estos tiempos. Imagen tomada de: www.flacso.edu.gt

El pasado 7 de enero,  el Estado de Guatemala por medio de su Cancillería entregó a don Alfredo Guerra-Borges la Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz por todas las contribuciones académicas y profesionales que ha hecho en los últimos cincuenta años y que lo convierten en uno de los pensadores latinoamericanos más destacados y prolíficos de estos tiempos.

Siempre tan activo y tan humano, don Alfredo no solo es un hombre de ciencia y filosofía, es también una persona comprometida con el tiempo que le ha tocado vivir. Desde los 20 años cuando participó en la revolución del 44 ―que nos ensancha el pecho―, y en la que pudo aportar desde el Ministerio de Trabajo, desde el Diario de Centroamérica y desde otras esferas políticas; después reconocemos sus pasos en los años sesenta, buscando la integración de Centroamérica y aportando sus conocimientos en la política industrial de esa nueva era económica; más tarde, desde la Universidad Autónoma de México, como catedrático enseñando a las nuevas generaciones y como investigador contribuyendo a la construcción científica y documentada tanto de la historia económica de Guatemala y América Latina, como de la globalización y la integración necesaria, para hacerle frente. Por fortuna, la Universidad Rafael Landívar y la Flacso le han dado un espacio para enseñarnos, mientras la (querida) tricentenaria,  continúa dormida y apartada de su pueblo y de sus insignes hijos.

No voy a hablar de sus años de exilio, ni de las tantas horas que seguro pasó ambicionando el regreso a una patria que a veces es tan dura con los retoños más buenos. No, no quiero perder espacio, pues hay tanto que decir de una historia de vida tan fecunda. Porque don Alfredo, sigue en la lucha. Ahora que he tenido la oportunidad de platicar con él, me ha contado algunos de sus proyectos de investigación y de trabajo, sus esperanzas, sus retos y sus metas. ¡Qué dichoso! ¡Tener el ímpetu de un joven y la sabiduría de un hombre maduro!

Desafortunadamente, los medios tan ocupados en hablar de nuestras desgracias y tan apremiados por llenar el espacio con anuncios comerciales, no han tenido ni un ratito, ni un espacio para saludar la existencia y la obra de un ilustre guatemalteco, cuya historia de vida y faenas cumplidas, debería de hacernos sentir orgullosos a todos.

Bueno, desde aquí, desde este espacio público en el que tengo la responsabilidad de escribir, aprovecho a invitarle a usted a quitarse el sombrero, a erizarse la piel, a ponerse la azul y blanco, y saludar al humanista, al que nació guatemalteco y preñó de pensamiento a toda nuestra América, al pensador, al revolucionario, al exiliado, al inconforme, al eterno joven, al amigo, al maestro, Alfredo Guerra-Borges. ¡Salud por usted, nuestro maestro Guerra-Borges!

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95. ¡Llegó el round 8 para la democracia!

¿Cuál será la táctica y la técnica en este round? Porque, al igual que en el boxeo, la democracia requiere un plan para administrar las energías —los recursos― y la forma de dosificarlas frente al oponente. Usted y yo sabemos que la democracia no es perfecta, pero es una luchadora que merece la pena. ¿Quién de nosotros está dispuesto a tirar la toalla? ¡Yo no! ¡Tenemos el coraje y muchos rounds por delante! Imagen tomada de: www.boxeoespanol.blogspot.com

¡tin, tin, tin! El sábado recién pasado comenzó un nuevo ciclo, con el octavo presidente de esta era democrática. ¿Qué contra quién se enfrenta la democracia en esta lucha con relevos? Contra la dictadura del hambre, la ignorancia, la muerte prematura, la inseguridad; contra esta debilidad del Estado. Se enfrenta también contra aquellos que, como entrenadores y promotores  de estas dictaduras, creen que la vida en sociedad es perfecta, cuando pueden multiplicar su dinero sin limitaciones ni obligaciones, con trabajo infantil o transando con lo que sea y con quien sea.

Bueno, ¿Cuál será la táctica y la técnica en este round? Porque, al igual que en el boxeo, la democracia requiere un plan para administrar las energías —los recursos― y la forma de dosificarlas frente al oponente.

¡Hagamos que se asuste el rival y retroceda! Comencemos con un par de ganchos de izquierda: blindar el gasto social, en especial aquel destinado a combatir el hambre y a acercar la educación y la salud a toda la sociedad; resolver el problema de la tierra y aprobar una ley de desarrollo rural justa en la que ya no quepan los señores feudales, por muy azucarados que parezcan. Si da tiempo, pensar en cómo modernizar la seguridad social.

Ganchos de derecha. Recuerde que nuestra democracia tiene fuerte su derecha —no sé si me explico…―. ¡Ejercitada en su justa dimensión, puede ayudar a ganar la pelea! Qué tal si comenzamos a abrir nuevos mercados para el comercio: Brasil, India, Rusia y China. Otro golpe más: podemos pensar en una banca para el desarrollo agresiva, que permita distribuir el éxito de tanto acuerdo comercial entre muchos productores, y que abra espacios para invertir en la infraestructura económica y social que aún no tenemos. Esto generaría empleo, tanto rural como urbano.

Unos cuantos directos al rostro de las dictaduras y ¡habrá conteo de protección! : Reforma fiscal integral equitativa (ayuda más, el que tenga más músculo), comprometida (evaluación del gasto y cero tolerancia a la corrupción) y colectiva (todos pagamos, todos participamos, todos nos beneficiamos). Reforma a la Ley electoral y de partidos políticos, para que se acaben los gansters que por unos quetzales han boicoteado esta pelea para favorecer a las dictaduras, aún cuando están en el equipo técnico de la democracia.

¿La defensa? ¡Claro! La mejor defensa en este round, como en todos los anteriores, será  la búsqueda de la justicia en todos los ámbitos. La comunicación que las instituciones de la democracia puedan ofrecernos a los ciudadanos y la apertura para espacios de diálogo en dónde revisemos la táctica y la técnica para noquear al oponente.

Usted y yo sabemos que la democracia no es perfecta, pero es una luchadora que merece la pena. ¿Quién de nosotros está dispuesto a tirar la toalla? ¡Yo NO! ¡Tenemos el coraje y muchos rounds por delante!

jmenkos@gmail.com

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94. ¡Construyamos nuestro proyecto de nación!

Nuestros proyectos individuales de futuro tienen mucho en común y juntándolos todos avanzamos más rápido. Quizá hemos fallado en no empujar nuestros sueños cotidianos hacia un espacio de compresión colectiva, de vecinos, de ciudadanos. Imagen tomada de: http://www.definicionabc.com/social/sociedad-civil.php

En una entrevista radial en Costa Rica, en la que hablábamos sobre reformas fiscales, la periodista me salió al paso con una afirmación: ¡los costarricenses no tenemos un proyecto de nación! Fue como un balde de agua, pues estoy acostumbrado a pensar que el objetivo de la vida en sociedad y, dentro de esta, el pago de impuestos y la generación de bienes públicos, es parte de eso que nos mantiene unidos y aquí.

Luego de algunas reflexiones puedo afirmar con toda seguridad que sí tenemos un proyecto de nación. Lo afirmo más categóricamente en estos días en que comienzo a levantarme muy temprano para llevar a mis hijos a estudiar; lo afirmo porque un hombre en motocicleta se paró el otro día para intentar reparar el carro de mis padres, sin pedir nada a cambio; lo atestiguo porque un dependiente de la Meykos de Oakland Mall me regaló su manzana ante un episodio de gastritis.

Lo asevero cuando veo jóvenes salir de su comodidad habitual, para pedir dinero en las calles y para construir casas o ayudar en alguna causa justa. Y está ahí donde aquel maestro verapacense busca revistas y libros para hacer una biblioteca o en esos patojos en el parque de Xela que se ponen a bailar para entretenerse y contagiar las ganas de vivir. Está presente cuando uno cumple con ánimo, ética y dignidad las tareas que impone su trabajo sea el que sea.

¡Tenemos un proyecto de nación! Cuando se nos encrespa el puño y la voz ante el hambre y el desasosiego de muchos, ante la barbarie en el Polochic o el atropello de la minera en San Marcos. Cuando señalamos que esto de niños en la zafra y no en la escuela debe terminar.

Si no buscáramos instintivamente un futuro mejor, si no tuviéramos en mente una nación distinta ¿Qué sentido tendría el esfuerzo por prepararnos, por meter el hombro a otros, por ser honrados y trabajadores? ¿Para qué perseguir al violador, al asesino, al corrupto? Casi podría decir ¿Para qué estar aquí, o para qué levantarnos cada día?

Nuestros proyectos individuales de futuro tienen mucho en común y juntándolos todos avanzamos más rápido. Quizá hemos fallado en no empujar nuestros sueños cotidianos hacia un espacio de compresión más colectiva, de vecinos, de ciudadanos.

El día que comprendamos el valor de la unidad ciudadana, ese día nuestros sueños no serán postergados en las decisiones políticas, económicas o sociales. Si queremos ver un país distinto, tenemos que dejar de solo querer ver. ¡Participemos en la vida política, leyendo, escribiendo, opinando, dialogando, organizando, protestando, aportando, señalando, colectivizando!

Por si las moscas. Puede que sea la última columna y me despido agradeciendo a los amigos del Diario de Centroamérica por la oportunidad de estar aquí y, a usted, que me escuchó en este espacio. ¡Gracias! Si puede y quiere tengo un blog (jonathanmenkos.com), en donde lo espero para seguir platicando.

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Triste y feo mercado, José Luis Sampedro

Imagen tomada de: http://blog.hiedraregalos.com/arte-vilumbrales/jose-luis-sampedro/

Este es un fragmento del libro de José Luis Sampedro (Barcelona, 1917-  ) “Economía humanista. Algo más que cifras” (Debate, 2009). Sampedro es un economista, escritor y humanista español de mucho talante. En 2010, le fue conferida la Orden de las Artes y las Letras de España por su «sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas, premio que reconoce el conjunto de su obra literaria.

Reconozco gustoso que desplazar el poder de la tierra y la aristocracia del dinero y la burguesía fue en su momento una hazaña histórica positiva. Pero la historia ha continuado y ahora exige reemplazar tal sistema porque el mercado ha cumplido su misión de liberar las fuerzas técnicas, detenidas entonces por otros intereses. Hoy el problema es distinto: consiste en someter esas fuerzas al servicio de la humanidad y no al del pequeño grupo poseedor de los instrumentos que permiten aprovecharlas.

Bastaría esa necesidad ética para rechazar la omnipotencia del dinero en el sistema. Pero hay, muchas necesidades vitales. En aspectos no económicos, el mercado tiene pocos atractivos que ofrecernos. Mientras el sistema capitalista empujaba a la historia, sirvió también al hombre estimulando las artes y el pensamiento. Pero desde que empezó a resultar un freno, ¡qué impotencia la suya para la belleza y la vida! Podemos comprobarlo con un gran experimento de la historia. Justamente el año en que cumple su bicentenario el libro fundamental de Adam Smith se conmemora también el de Estados Unidos. Pues bien, ¿qué ha dado de sí, para nuestro vivir y en comparación con otras culturas, ese coloso paradigmático del capitalismo tardío? Hasta el cine y el jazz le han venido de fuera; y no digamos el automóvil, la astronáutica o la bomba atómica. Sinceramente, ¿cuándo perdería más la humanidad: amputándole esos doscientos años o borrando solamente cien de la pequeña Atenas, de la Florencia de los Médicis, de la Venecia vivaldiana, el mundo germánico del siglo XVIII o el siglo V de Confucio y Buda? Para algunos son los romanos de hoy; pero Roma creó nuestro derecho. Eso sí, han potenciado el mercado; han inventado el gadget: eso que no sirve para nada y se vende por millones de unidades.

En conclusión, se escamotea el poder para dejárselo al mercado sin que se note. Se ceden las decisiones al dinero, y ¿qué cabe esperar de él? Tan sólo más dinero, y para sí mismo.  No le interesa la condición de las cosas, pues, como observó bien Marx, el mercado transforma todo bien en mercancía. La fragancia de la rosa, el filo de la espada, la magia de la sonata, el paladeo del pan no son para el mercader sino lo que se paga por ello.  Y todo lo no vendible, como la luna (por ahora), el horizonte o la generosidad, queda fuera de consideración; salvo que se convierta en vendible y, como el amor, deje así de ser lo que era. En fin, el mercado es el gran corruptor. De cosas y de valores. Del pobre, obligándole a sacrificar su vida al dinero. Hasta del rico porque le reduce a ser su propio administrador, como dijo no recuerdo qué Santo Padre de la Iglesia, en los tiempos en que aún había tal clase de personas.

Aunque todo esto lo saben los estudiosos, cuando se hacen economistas convencionales han decidido creerse que, no obstante, la competencia lucrativa y el egoísmo general llevan a la prosperidad colectiva, como el famoso pasaje smithiano de la «mano invisible», que tantos oímos leer por primera vez a Valentín Andrés en 1944, allí en el Paraninfo. Deciden creerlo, aunque sus propias estadísticas les muestran cómo se agranda el foso entre pobres y ricos del mundo.  Aunque sepamos que el progreso depende del hombre mismo —no del dinero― y veamos cada día que el mercado no mejora al hombre. ¿confiar al dinero las decisiones sobre nuestro vivir? Sólo podrá estar conforme quien tenga el dinero, porque equivaldrá a decidir él.

Eso pudo ser útil cuando los del dinero encarnaban el motor histórico, pero ya no. Ha terminado la era smithiana en que el orden nacional resulta de integrar los intereses individuales en el mercado; como ha concluido también su casi coetánea era de Clausewitz, con su orden mundial resultante de los conflictos permanentes entre soberanías estatales supremas.

Le dejo la dirección al blog de don José Luis: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro/home.htm

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Europa: En el día de los reyes mercados

¡Malhechor, Nogastar y Vaespecular! El niño Euro consuela a los mercados ¡Aunque hayan millones de parados! Imagen tomada de: http://bloggers.com/post/foto-manifestaciones-en-espana-por-una-democracia-real-2012213

Ya vienen los reyes mercados

Adorando al niño Euro

Le traen hipotecas recién ejecutadas,

Menos salarios para los empleados

Y exenciones de impuestos a los más adinerados.

No, no vienen en camellos,

Vienen en helicópteros y limusinas.

No les importa si la crisis se fue o se avecina

Sus empresas están aseguradas,

Si el Estado siempre les ayuda o les paga…

¡Malhechor, Nogastar y Vaespecular!

El niño Euro le sonríe a los mercados

¡Aunque hayan millones de parados!

¡Malhechor, Nogastar y Vaespecular!

El niño Euro les enseña el dedo a los pastores proletarios

¡No más salud, educación, ni más salarios!

Los pastorcillos levantan la voz

Encrespan puños y preparan las hondas

La jornada por venir será muy dura

¡Este no es nuestro Niño! ¡Ni son nuestros reyes!

¡Habrá revolución y nuevas leyes!

¡Cuidado niño Euro, cuidado reyes mercados!

Los pastores son amantes de la paz

Pero, ¡Están hartos y cada día son más!

Ellos saben cómo enfrentarse al lobo

Cuando mata por crueldad y no por hambre

¡Malhechor, Nogastar y Vaespecular!

 El niño Euro consuela a los mercados

¡Aunque hayan millones de parados!

¡Malhechor, Nogastar y Vaespecular!

El niño Euro tiene miedo a los pastores proletarios

Pero reza: ¡No más salud, educación, ni más salarios!

Pequeña historia pensada y escrita para los amigos de Ahots Berriak, www.ahotsberriak.com

jmenkos@gmail.com

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93. Propósitos colectivos para 2012

Nos toca comprender que un país distinto, requiere un Estado diferente y una política fiscal acorde pero, sobre todo, requiere de ciudadanos responsables que tengan propósitos colectivos que, exigidos y acordados, marquen el camino de la nación. Imagen tomada de http://versosdeliberacion.tumblr.com

Como todo inicio de año, uno hace muchos propósitos para alcanzar mientras transcurre el tiempo.  Y usted, ¿qué se ha planteado hacer como parte vital de esta sociedad? Este año cambiamos de presidente, alcaldes y diputados, así es que tenemos que ponernos algunas metas colectivas nuevas. Además, al terminar el año seremos 15.1 millones de habitantes. 

Sí, yo estoy claro que en muchos casos quienes llegan son hombres y mujeres, más o menos nuevos en estos andares y que, a pesar de su honradez, su buena voluntad y sus ganas de hacer las cosas bien, les tocará arar con los mismos viejos bueyes, caminar algunas cuestas para arriba que otros no pudieron subir; codearse con los que siempre han querido lo mejor solo para ellos, lidiar con los anticuados aperos de labranza de un Estado débil y esperando que la cosecha sea mejor.  Es por eso que como ciudadanos debemos saber qué se debe hacer, cómo, con qué, cuándo y por qué, poco podremos avanzar.

¡Es que la Guatemala verdadera tiene una estatura bastante menor que la Guatemala de nuestros sueños! Tenemos que empaparnos más de las cosas colectivas, porque el éxito o el fracaso de Guatemala no depende de que les vaya bien a algunos, sino de que nos vaya bien a todos.

Sabe usted, en nuestro país el 53.7% de la población vive en condiciones de pobreza; uno de cada dos niños menores de cinco años, es decir 1.3 millones de guatemaltequitos, padece desnutrición; cuatro de cada diez adolescentes de entre 13 a 18 años, unos 775 mil aproximadamente continúan fuera del sistema escolar, lo que representa el 40% de esta población.

Cada media hora muere un niño por causas en su mayoría prevenibles y relacionadas con el hambre, mientras cada dos días mueren tres madres dando a luz o después de hacerlo, generalmente por hemorragias e infecciones las cuales son prevenibles con una atención adecuada del parto.  Pero, sabe que, por muy mal que se vea, todo lo anterior tiene solución con políticas públicas bien elaboradas, evaluadas y financiadas. El Estado no puede proveerlo todo, pero tampoco puede hacerse de la vista gorda frente a esta deplorable realidad.

Usted y yo debemos velar porque las nuevas autoridades cumplan lo prometido, e informarnos con propiedad sobre la reforma fiscal que han anunciado.  Apoyémosla si permite modernizar el ISR y lo hace más progresivo (que pague más, quien tiene más); si fortalece la administración tributaria, si establece procesos más claros para la participación ciudadana y la evaluación del gasto público y si fomenta la lucha contra la corrupción. Nos toca comprender que un país distinto, requiere un Estado diferente y una política fiscal acorde pero, sobre todo, requiere de ciudadanos responsables que tengan propósitos colectivos que, exigidos y acordados, marquen el camino de la nación.

jmenkos@gmail.com

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92. Mis lecturas preferidas de 2011

Tomado de www.irreverendos.com. Recuerde que leer es una gran oportunidad para viajar, conocer, aprender, entender y disfrutar la vida. ¡Feliz año nuevo!

El 2012 se acerca, pero no, no quiero hablarle de las profecías del fin del mundo ni de otras cosas que casi siempre nos atormentan el espíritu.  Si usted está dispuesto a leer en estos días, lo menos que puedo hacer es intentar contarle algo atractivo.  Precisamente por eso es que quiero compartirle algunos de los libros que leí este año y que me han gustado mucho.

1. El futuro de la democracia de Norberto Bobbio (Fondo de Cultura Económica, 2008). Este libro explica las contradicciones en las que se mueven las sociedades democráticas, entre lo que manda la teoría y lo que dictan los intereses de los grupos dominantes. Un excelente libro para reflexionar sobre lo que falta por hacer para consolidar las instituciones democráticas.

2. Rendición de cuentas de Juan Alberto Fuentes (F&G Editores, 2011). Si usted quiere conocer cómo, quién y dónde se toman las decisiones políticas en Guatemala, debe leer este libro actual, escrito en un lenguaje sencillo por quien fuera el primer ministro de finanzas del gobierno del presidente Colom. Como dice don Edelberto Torres-Rivas este texto provoca asombro y satisfacción, educa y prueba, irrita e invita a la meditación.

3. Popol Wuj, traducción de Sam Colop (F&G Editores, 2011). Desde su idioma materno, el quiché, Sam Colop, nos traduce al castellano este impresionante libro, como contando un cuento que arrulla e invita a la imaginación. Lamentable la pérdida de este importante hombre de letras.

4. Diario de un escribiente de Manuel José Arce (Editorial Piedra Santa, 2009). Comprende una larga colección de las columnas que este intelectual guatemalteco escribió entre los años setentas y ochentas. Escritas de manera coloquial y divertida, nos transportan a la Guatemala de aquellos años, pero también nos hacen ver como muchas cosas no han cambiado.

5. Economía humanista de José Luis Sampedro (Debate, 2009). Este economista, docente y escritor español, nos lleva a la conclusión de que una economía más humana, más solidaria, es la única capaz de contribuir al desarrollo sin descuidar la dignidad de los pueblos.   En un artículo reciente publicado en El País, Sampedro decía que “productividad, competitividad  e innovación” deberían ser sustituidas por “repartición, cooperación y recreación”.

6. Hay alternativas de Vicenҫ Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón (Sequitur/Attac España, 2011). Sí hay alternativas económicas para salir de la crisis mundial actual, pero hace falta ética y la presión social de las mayorías. Aquí se muestran formas de retomar la senda del desarrollo y lograr la sobrevivencia del Estado de bienestar europeo.  Este libro lo puede conseguir en la red.  

Recuerde que leer es una gran oportunidad para viajar, conocer, aprender, entender y disfrutar la vida. ¡Feliz año nuevo!

jmenkos@gmail.com

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91. ¡Feliz verdadera Navidad!

Aprovechemos a recordar a aquellos guatemaltecos que no tienen nada. Hay un millón trescientos mil niñas y niños, rostros y miradas apagadas de Niño Dios, con siglos de hambre acumulada. Ellos no necesitan su caridad de hoy y su indiferencia de mañana, necesitan una sociedad tan ética, responsable y justa, que no pueda tolerar ni el hambre, ni la ignorancia, ni el dolor de uno solo. ¡Eso nos enseñó el sencillo patojito de Nazaret, antes de que el mercado se apoderara de esta fiesta! Imagen tomada de: ivancastroguatemala.blogspot.com

Llegaron las fiestas navideñas, con sus luces artificiales, sus anuncios comerciales invadiendo hasta el último centímetro de nuestro entorno, con su aumento en el consumo de alcohol, su tráfico pesado.  Poco espacio queda para pensar en la humilde historia de aquel niño por el que celebramos en estos días y menos para recordar su mensaje de amor, paz y reivindicación humana.

¡El mercado transforma todo bien en mercancía, con precio de compra y de venta, y estamos en la posibilidad de ser felices, a la manera del mercado, dependiendo de lo que llevemos en la billetera o lo que estemos dispuestos a transar! Y de esta condición de mercancía no se escapa ni el che Guevara, ni la Navidad, ni las profecías Mayas, que son transformadas en playeras, regalitos, suvenires o películas taquilleras. ¡Pero qué impotente es el mercado para celebrar la belleza de la vida y para recordarnos la esencia de esta!

Y mientras el que puede hace un esfuerzo para darse un gustito: quizá un celular, un electrodoméstico, un pavo, una botella de ron guatemalteco. Incluso, ese ciudadano está dispuesto a hacer una gran cola para pagar, del otro lado de la mesa, al empresario que se enriquece en estas fechas, le importa un comino si falta educación, salud o seguridad para sus consumidores, porque cuando les preguntan –mala idea esa de preguntarles solo a ellos-  sobre la necesidad de una reforma fiscal para que devuelvan a la sociedad un poquito de las utilidades que hacen con nuestros sueldos, presentes y futuros, sonríen como el santa hollywoodense, jo jo jo, y dicen NO.

Mientras hace cola en Distelsa, Wal Mart, Claro, Tigo o Pollo Campero; mientras toma una Pepsi o saborea una Gallo, pregúntese a sí mismo si con todo lo que venden estas empresas estarán haciendo su parte dentro de esta sociedad.  Sí, aproveche también a meditar sobre aquellos diputados y su gansteril manera de levantar la mano para ser mayoría. Y, pregúntese si usted es un conformista de esos que en esta época desea ver una mejor Guatemala, pero se conforma solo con ver.

Aprovechemos a recordar a aquellos guatemaltecos que no tienen nada. Hay un millón trescientos mil niñas y niños, rostros y miradas apagadas de Niño Dios, con siglos de hambre acumulada. Ellos no necesitan su caridad de hoy y su indiferencia de mañana, necesitan una sociedad tan ética, responsable y justa, que no pueda tolerar ni el hambre, ni la ignorancia, ni el dolor de uno solo. ¡Eso nos enseñó el sencillo patojito de Nazaret, antes de que el mercado se apoderara de esta fiesta!

Si puede compre menos y disfrute más. Prepare ponche y siéntese junto a su familia y amigos a compartir sonrisas y abrazos, a celebrar la vida. Brindemos por un futuro más justo, en el que quepan radiantes y completos los proyectos de vida de todos, y recordemos que nuestras ideas, nuestra voz y nuestros brazos tienen el poder de construirlo. ¡Feliz verdadera Navidad!

pd. Lo invito a dar una vuelta y participar en el blog de Indignados Guatemala: www.indignadosguatemala.blogspot.com

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90. Por nuestro derecho a la memoria

Tenemos derecho a la memoria y, como sociedad, tenemos la obligación de conocer, sancionar y condenar aquellos hechos que nos han marcado tanto, como la guerra. Imagen tomada de: http://todandlisa.wordpress.com

Tenemos derecho a la memoria y, como sociedad, tenemos la obligación de conocer, sancionar y condenar aquellos hechos que nos han marcado tanto, como la guerra. Pero la memoria es algo muy relativo a cada persona y muchas veces la memoria social está influenciada por lo que dictan, con su particular visión de los hechos y su necesidad comercial de vender a toda costa, los medios de información o quiénes tienen el poder para influir en ellos.

Es por eso que para construir la memoria colectiva es necesario contar con la Justicia… sí, esa señora con los ojos vendados, para la imparcialidad, y con una balanza, para la búsqueda de un resultado lo más exacto posible, es quien permite a la sociedad determinar la verdad, mediante la presentación de pruebas que reconocen como necesarias y suficientes nuestras leyes. ¡Recuperar la memoria, utilizando la Justicia, es construir una verdad colectiva!

Aún reconociendo las actuales carencias de recursos, la llegada de Claudia Paz y Paz y su equipo al Ministerio Público (MP) está permitiendo en la labor de esta institución una primavera necesaria después de tantos inviernos; Hoy es un momento en el que el MP, pieza clave para la justicia del Estado guatemalteco, y para la edificación de la memoria colectiva, está luchando por cumplir con sus funciones y no para quedar bien con unos u otros, como era la costumbre.

¿por qué podría sonar extraño que el MP investigue el genocidio, la desaparición forzada y otros delitos contra la humanidad? ¿acaso le suena a usted extraño que el MP investigue el caso de Cristina Siekavizza o el de Emilia Quan?, por mencionar algunos casos. Bueno, las funciones del MP, entre otras, son investigar los delitos de acción pública y promover la persecución penal ante los tribunales según el marco jurídico guatemalteco;  dirigir a la policía y demás cuerpos de seguridad del Estado en la investigación de hechos delictivos, y preservar el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, efectuando las diligencias necesarias ante los tribunales de Justicia.

En estos últimos días hemos tenido que soportar una ola de desprestigio en contra de la fiscal general, Paz y Paz, quien solo cumple con su mandato, y de otros ciudadanos comprometidos con los derechos humanos, pues en muchos medios han aparecido manifestaciones obscuras de militares y allegados a estos que pretenden imponer su versión de la memoria sin el amparo de la Justicia y con argumentos construidos antojadizamente forzando recortes de periódico.

Con la misma brutalidad con la que accionaron sus armas ayer, hoy erróneamente no intentan comprobar su inocencia ante las pruebas que los vinculan a crímenes, sino la culpabilidad de todos, pues en la confusión está su ganancia personal. Por eso hoy, nos toca decir a viva voz  ¡Basta de quimeras! ¡Queremos y exigimos una memoria basada en la Justicia!

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89. Las zonas francas y sus mitos

Más que intentar poner en evidencia la soltura e irresponsabilidad con que se dan cifras, desde lo privado y desde lo público, al respecto de las zonas francas y la maquila, mi intención es invitarlo a usted a reflexionar sobre cómo el Estado otorga privilegios a diferentes grupos económicos sin tener información a mano que le permita evaluar si estos son justificables ante la sociedad. Foto tomada de http://beiitasweetdreams.blogspot.com/2011/03/mentiras.html

Como usted recordará, en días pasados el actual ministro de economía, Luis Velásquez, dio declaraciones en las que afirmaba que las zonas francas y las maquilas del país generan 400,000 empleos directos, lo que a su juicio compensaba los privilegios fiscales que el Estado les otorga (lo tengo grabado).  El ministro respondía en ese momento a un llamado de atención que el Ciidh, la Flacso y el Icefi hacían con respecto a la necesidad de ser más objetivos al evaluar la conveniencia de los privilegios fiscales.

¡No podemos decirle a algunos contribuyentes, sean personas o empresas, que deben pagar sus impuestos puntualmente, mientras a otros, con los ojos cerrados y sin pedirles cuentas, les privilegiamos no pagando impuestos aún cuando para el Estado esto significa sacrificar inversiones en educación, salud o seguridad!

Sabe usted que entre las zonas francas y las empresas amparadas en el régimen de Maquila, el Estado deja de percibir cerca de 1,100 millones de quetzales anuales.  Diciéndolo de la manera más generosa posible, estos empresarios no contribuyen a la construcción de la sociedad.  En 2010 exportaron 2,986 millones de dólares (aproximadamente 23,600 millones de quetzales). De las utilidades de esos negocios, no pagaron ni Impuesto Sobre la Renta ni, irónicamente, Impuesto de Solidaridad.  Ahora bien, con la ayuda del ministro, nos hacen creer -y lo repiten tanto que lo están convirtiendo en un mito- que para la sociedad debería de ser más que suficiente el que ellos  generen 400 mil empleos.

Sin embargo, ese número de empleos generados es MENTIRA.  He solicitado al Ministerio de Economía, amparado en la Ley de Libre Acceso a la Información Pública, los datos declarados por el ministro Velásquez y me encuentro con que las estadísticas de este ministerio indican que las zonas francas generaron 12,365 empleos el año pasado.  No tienen datos sobre los empleos que generan las maquilas. Estadísticas de fuentes privadas nos dicen que las maquilas de textiles cuentan con 56,702 trabajadores. ¿Y el resto de los 400,000?

Más que intentar poner en evidencia la soltura e irresponsabilidad con que se dan cifras, desde lo privado y desde lo público, al respecto de las zonas francas y la maquila, mi intención es invitarlo a usted a reflexionar sobre cómo el Estado otorga privilegios a diferentes grupos económicos sin tener información a mano que le permita evaluar si estos son justificables ante la sociedad.

De esto también surge el debate sobre la necesidad de nacionalizar algunas instituciones públicas que funcionan con nuestros impuestos, pero que en su trabajo representan más los intereses de gremios empresariales que los del Estado. Es conveniente que los ciudadanos y los medios de comunicación usemos la Ley de Libre Acceso a la Información Pública para corroborar datos que aparecen en notas de prensa. ¡No más mitos!¡No más privilegios fiscales!

jmenkos@gmail.com

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