El seis de agosto de 1945, a los ocho con quince minutos de la mañana, el cielo de Hiroshima brilló con el relámpago más blanco jamás visto. Un instante después hombres, mujeres, niños y ancianos aturdidos, sangrantes e indefensos deambulaban entre las calles obscurecidas por el polvo de la destrucción que provocó la bomba atómica. [...]