Jonathan Menkos

24. La tiranía privada

En lo económico, de cada quetzal que producimos en Guatemala, 10 centavos van a dar a las arcas públicas, mientras que los 90 restantes se quedan en manos privadas. Los niveles de desigualdad y pobreza nos dan una clara idea de que esas manos privadas son muy pocas.  Y esas manos son las mismas que, hipócritamente ante la sociedad, exigen justicia y competitividad y lucha contra la corrupción pública, pero en la sombras, mueven los hilos junto a  la escoria de esta sociedad para vivir de privilegios.

En lo político, salvo minoristas excepciones, hay básicamente un partido: el de los negocios, cuya ideología está en estrecho contrato con el interés de estos tiranos privados, agrupados en gremios empresariales que han hecho de la nación una finca, en la que solo hay espacio para producir azúcar, café, banano, lavado de dinero, narcotráfico y migrantes.  De acuerdo a como estos tiranos privados recuerdan y escriben la historia de este país, sus acciones están por encima de la ley guatemalteca porque, según su realidad, ellos no son de Guatemala, Guatemala es de ellos.

Esta idea de propiedad les permite la estafa financiera y la quiebra de bancos a lo lowenthalabularach, la prepotencia y la generación de negocios privados con el uso privilegiado del Estado a lo arzúirigoyen, el robo de nuestros impuestos mediante la evasión a lo brolsamayoa, el contrabando a lo garcíagranados y, de más recientemente conocimiento, el sicariato a lo valdezpaiz, la corrupción y el encubrimiento a lo morenobotrán, y la muerte extrajudicial a lo giammatteivielmann.

Y cuando la Cicig comienza a poner orden en la casa, evidenciando algunos de sus crímenes y  recordando que nadie está por encima de la ley, entonces ellos, los tiranos privados, saltan de sus tronos y maldicen el día en que creyeron haber planificado una democracia de papel que les permitiera seguir viviendo en la impunidad.

Aún cuando dos y dos son cuatro, tristemente, entre la multitud encontramos, una vez más,  personas con playeras blancas preocupadas porque Giammattei es un perseguido político que ha decidido bajar de peso. Encontramos también a los gremios profesionales, cuyos presidentes han salido relativizando la vida, en defensa del Ku Klux Klan guatemalteco.   Estas expresiones reflejan como la ideología es enemiga del razonamiento, y que el sistema educativo ha sido adaptado para obedecer a los tiranos privados y reproducir sus ideas sin cuestionar. Es una pena que muchos ciudadanos, incluyendo aquellos con más de 18 años de educación, no exijan al sector privado la misma transparencia y honorabilidad que exigen al sector público.

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