En los días pasados la comunidad internacional se reunió en Guatemala para buscar la forma de reconstruir el país después de este devastador invierno. Los cooperantes advirtieron la necesidad de mitigar los riesgos propios del cambio climático, y también hablaron sobre la obligación de que haya un esfuerzo nacional en la reconstrucción del país. Los cooperantes coinciden en que la recaudación tributaria de Guatemala es una de las más bajas del mundo (10 centavos por cada quetzal que se produce) y, yo agrego, una de las más regresivas (quien tiene menos, paga más).
Bueno, me he dado a la tarea de buscar algunas soluciones para aumentar la recaudación tributaria, pero también para hacer más justa la carga impositiva, y en estos pensamientos me he topado con la producción y exportación de azúcar, banano, café y cardamomo. Como usted bien sabe, estos productos ocupan un sitial privilegiado a nivel mundial, por su alta calidad y productividad. Estos productos se venden en los principales mercados internacionales a tan buenos precios, que seguro, siempre les sobran monedas de plata para comprar voluntades políticas.
Por eso, diferentes gobiernos se han hecho de la vista gorda y los dejan, en muchos casos, violar los derechos de los trabajadores, incluso niños; también se les ha dejado tributar poco, o lo que es peor, se les ha permitido no tributar, dándoles privilegios fiscales y permitiéndoles manejar fundaciones de caridad, cuyo financiamiento descuentan del pago de impuestos. Así es como en pleno siglo XXI la agroexportación continúa, igual que siempre, aportando poco o nada para la construcción de la sociedad guatemalteca.
Entonces, finqueros, hagamos cuentas. Mientras el costo de una tonelada de caña de azúcar cuesta en promedio Q155, el precio de exportación de una tonelada de azúcar ronda los Q3 mil; el costo de producir un quintal de cardamomo es de Q326 y el precio de exportación de ese mismo quintal ronda los Q5 mil; el costo de producir un quintal de banano es de Q34 y el valor de exportación ronda los Q103; el costo de producir un quintal de café es de Q930 y el precio de venta es de Q1200. Al mes de julio de 2010, las exportaciones de estos productos sumaban Q11,360 millones, y a diciembre, según mis cálculos, ascenderán a Q16,900 millones. Apelando a la responsabilidad social empresarial que tanto pregonan, los ciudadanos debemos preguntarles ¿Cuánto van a aportar para la reconstrucción?
Si el gobierno actual opta por un impuesto extraordinario, creo que debe tomar en cuenta las grandes utilidades de estos productores. Parece más justo y democrático pensar en ellos que en los pocos trabajadores formales de este país. ¿Qué piensa usted?
