Jonathan Menkos

94. ¡Construyamos nuestro proyecto de nación!

Nuestros proyectos individuales de futuro tienen mucho en común y juntándolos todos avanzamos más rápido. Quizá hemos fallado en no empujar nuestros sueños cotidianos hacia un espacio de compresión colectiva, de vecinos, de ciudadanos. Imagen tomada de: http://www.definicionabc.com/social/sociedad-civil.php

En una entrevista radial en Costa Rica, en la que hablábamos sobre reformas fiscales, la periodista me salió al paso con una afirmación: ¡los costarricenses no tenemos un proyecto de nación! Fue como un balde de agua, pues estoy acostumbrado a pensar que el objetivo de la vida en sociedad y, dentro de esta, el pago de impuestos y la generación de bienes públicos, es parte de eso que nos mantiene unidos y aquí.

Luego de algunas reflexiones puedo afirmar con toda seguridad que sí tenemos un proyecto de nación. Lo afirmo más categóricamente en estos días en que comienzo a levantarme muy temprano para llevar a mis hijos a estudiar; lo afirmo porque un hombre en motocicleta se paró el otro día para intentar reparar el carro de mis padres, sin pedir nada a cambio; lo atestiguo porque un dependiente de la Meykos de Oakland Mall me regaló su manzana ante un episodio de gastritis.

Lo asevero cuando veo jóvenes salir de su comodidad habitual, para pedir dinero en las calles y para construir casas o ayudar en alguna causa justa. Y está ahí donde aquel maestro verapacense busca revistas y libros para hacer una biblioteca o en esos patojos en el parque de Xela que se ponen a bailar para entretenerse y contagiar las ganas de vivir. Está presente cuando uno cumple con ánimo, ética y dignidad las tareas que impone su trabajo sea el que sea.

¡Tenemos un proyecto de nación! Cuando se nos encrespa el puño y la voz ante el hambre y el desasosiego de muchos, ante la barbarie en el Polochic o el atropello de la minera en San Marcos. Cuando señalamos que esto de niños en la zafra y no en la escuela debe terminar.

Si no buscáramos instintivamente un futuro mejor, si no tuviéramos en mente una nación distinta ¿Qué sentido tendría el esfuerzo por prepararnos, por meter el hombro a otros, por ser honrados y trabajadores? ¿Para qué perseguir al violador, al asesino, al corrupto? Casi podría decir ¿Para qué estar aquí, o para qué levantarnos cada día?

Nuestros proyectos individuales de futuro tienen mucho en común y juntándolos todos avanzamos más rápido. Quizá hemos fallado en no empujar nuestros sueños cotidianos hacia un espacio de compresión más colectiva, de vecinos, de ciudadanos.

El día que comprendamos el valor de la unidad ciudadana, ese día nuestros sueños no serán postergados en las decisiones políticas, económicas o sociales. Si queremos ver un país distinto, tenemos que dejar de solo querer ver. ¡Participemos en la vida política, leyendo, escribiendo, opinando, dialogando, organizando, protestando, aportando, señalando, colectivizando!

Por si las moscas. Puede que sea la última columna y me despido agradeciendo a los amigos del Diario de Centroamérica por la oportunidad de estar aquí y, a usted, que me escuchó en este espacio. ¡Gracias! Si puede y quiere tengo un blog (jonathanmenkos.com), en donde lo espero para seguir platicando.

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