La meta de recaudación no se alcanzará este año. El gobierno ha anunciado que hasta abril la diferencia entre lo estimado y lo recaudado ascendía a Q985 millones. Para diciembre juzgan que los ingresos tributarios llegarán a Q47,875 millones, cifra mayor en 12.1% a lo recaudado en 2012, pero menor en 5% a la meta estimada para este año.
Los principales factores que inciden en este escenario de menores ingresos se pueden dividir en dos. Por un lado, la contracción en el valor de las importaciones de bienes que, hasta el mes de marzo, registraban una variación de tan solo 2.1% con respecto a lo importado el año anterior, en el mismo período. Las estimaciones oficiales de crecimiento del producto interno bruto y de las importaciones (3.7% y 10.9% en el punto medio, respectivamente) para 2013, presentadas desde septiembre de 2012, ya evidenciaban un desbordado optimismo frente a la realidad económica global.
Por otro lado, la institucionalidad de la administración tributaria se ha deteriorado desde el inicio del actual gobierno, principalmente en el ámbito aduanero. Se ha promovido una amnistía fiscal aduanera, vigente desde de marzo de 2012, que incentiva la irresponsabilidad tributaria, al tiempo en que se promovieron despidos que han afectado la capacidad de fiscalización, provocando un problema grave para la recaudación, pues por las aduanas se capta cerca de la tercera parte de los impuestos que cobra el Estado.
La Ley de Actualización Tributaria, recientemente puesta en vigencia, ha cumplido su objetivo de incrementar los ingresos tributarios. Aún cuando, en el escenario actual, esto solo sirve para amortiguar la caída de la recaudación, es bueno reconocer que, al mes de marzo, la captación del Impuesto sobre la renta había aumentado en 18.6% con respecto al año anterior, mientras el Impuesto de circulación de vehículos registraba una variación de 23.5%. Esto significa que los dos impuestos con los cambios más importantes están dando sus frutos.
Las escasas acciones emprendidas hasta el momento para solucionar el problema de recaudación obligan a pensar que la meta de ingresos será una meta más que el gobierno no cumplirá. Más allá de aumentar los procesos masivos de fiscalización, hacer los ajustes correctos implicará tanto de tiempo como de capacidad para establecer una hoja de ruta que marque el camino hacia el urgente fortalecimiento de la SAT, la eliminación de la nociva amnistía fiscal y la aprobación de la regulación del secreto bancario, para luchar exitosamente contra la evasión fiscal.
Por lo pronto, el gobierno ha anunciado un posible recorte de Q6,000 millones sobre el gasto público, cerca del 9% del total a ejecutar este año, con lo cual reducirá también las posibilidades de cumplir sus metas en materia de seguridad, justicia, salud, empleo, educación y nutrición.
Columna publicada en la revisa Contrapoder. Año 1, número 2, del 10 de mayo 2013.
Si desea enterarse de los planes de gobierno de Guatemala y lo que cuesta cumplirlos, dele una miradita al documento Icefi/Ingep/Unicef (2011). De las promesas electorales de 2011 a la realidad. Costos y desafíos para financiar los planes de gobierno de Guatemala, 2012-2016.










